Los falangistas y nosotros.
Publicado por Administrador en 18 julio 2009
Hace más de tres años, en Alternativa Europea hicimos una apuesta por los renovadores que poco tiempo después se harían con las riendas del poder en FE. Los renovadores han fracasado y en su fracaso han intentado darle la vuelta a la historia como a un calcetín. Ofrecemos las palabras pronunciadas por el presidente de AE, Juan A. Llopart, en el mitin de Barcelona celebrado el 1 de abril de 1995, en el que éste presentaba al auditorio a los renovadores. El que quiera entender que entienda y el que no, pues eso…
Supongo que a muchos de vosotros os habrá sorprendido el hecho de que AE convoque un acto para hablar del futuro de la Falange. Meses atrás, esto habría sido imposible. AE siempre ha dicho que no quiere saber nada de pasados caducos, de mensajes e ideas fenecidas en el tiempo. Para AE el objetivo es el futuro, no el pasado.
Para nosotros, la Falange arrastra un lastre enorme y lo hace desde hace muchos años. Un lastre que le ha impedido ser hoy por hoy una organización de futuro a los ojos del pueblo español. Por desgracia, y desde la perspectiva de los miembros de AE, la Falange, como tal, cumplió un ciclo histórico. Sólo el tiempo nos dirá si la Falange estará de nuevo en el lugar que siempre debió estar: en la vanguardia de la revolución nacional y social. AE respeta a la Falange y su historia, pero no quiere vivir de eso. AE no puede vivir de eso. AE siente la necesidad de vivir el presente, de avanzar hacia el nuevo siglo, de buscar nuevas vías si es preciso. Tiene la firme voluntad de consolidar una alternativa de futuro. La Falange, y con ella los falangistas, deben comprender esto. No se puede vivir del pasado, hay que luchar para el futuro.
AE apuesta por una Europa unida, no sólo mercantilmente, no como marioneta del imperialismo yanqui. AE quiere un Estado unitario europeo, unido cultural, política, económica y militarmente. Quiere un imperio europeo, integrador hacia sí y solidario de cara al exterior.
AE cree en un verdadero socialismo, donde la economía esté al servicio del pueblo y no éste al servicio de la economía. Quiere un socialismo que agrupe a todas las fuerzas productivas de la comunidad en un interés común: la consolidación de un Estado fuerte, que garantice las necesidades básicas de todo individuo: educación, sanidad, trabajo, vivienda y una jubilación justa.
AE quiere aunar lo nacional con lo social, porque entiende que un pueblo sin justicia social jamás tendrá sentimiento nacional.
AE huye de etiquetas, de dogmas. AE pretende ser una organización abierta, alejada de planteamientos sectarios. AE tiene claro que el enemigo no es el rojo de antaño, que anda perdido por el desierto en busca de su identidad perdida. AE tiene claro que el enemigo no es el facha de ayer, de hoy o el de siempre: éste sigue sin despertar de su letargo.
Para AE el enemigo es el Sistema. Un Sistema que utiliza una subcultura que atrofia las ideas, que nos convierte en seres amorfos, incapaces de ver algo más allá de las revistas del corazón o de las telenovelas. Un Sistema que utiliza la economía para convertimos en esclavos de un consumismo bestial y que nos explota como a cobayas con el único fin de ser instrumentos obedientes a merced de los intereses económicos. Es decir, trabajo + dinero = consumo. Un Sistema que dispone de un ejército, la OTAN, que no duda en erigirse en el gran guardián del planeta, con el único fin de acallar toda respuesta o acción crítica a sus intereses preestablecidos.
AE tiene claros sus planteamientos, y por eso no duda un instante en proponer abiertamente un Frente Unido Antisistema, donde todas aquellas organizaciones o personas auténticamente revolucionarias puedan trabajar juntas a pesar de sus diferencias. Es por eso que AE lucha junto a camaradas de toda Europa bajo las siglas del Frente Europeo de Liberación. Y es por eso que AE está hoy, aquí, junto a la nueva Falange.
Algunos miembros de AE tenemos muy presente el nacional-sindicalismo. Hemos vivido y bebido de él. Hemos luchado por él. Pero también hemos visto cómo la desilusión, cuando no el fracaso, se apoderaba de nosotros. Quizá por errores nuestros, pero sobre todo por culpa de los dirigentes y militantes nacional-sindicalistas que no supieron vivir su tiempo.
Durante nuestro paso por organizaciones nacional-sindicalistas, tanto dá el apellido de éstas, pudimos ver cómo según aquellos dirigentes se apoderaba de nosotros una temible enfermedad, había entrado en nuestro cuerpo el virus de la izquierditis.
Izquierditis, porque defendíamos un nacional-sindicalismo desvinculado totalmente de la extrema derecha.
Izquierditis, porque defendíamos un nacional-sindicalismo sin franquismo. Porque el franquismo y las top models de la FET y de las JONS, jamás fueron nacional-sindicalistas.
Izquierditis, porque queríamos un nacional-sindicalismo moderno, actual y dinámico, sin correajes, sin chulerías y fanfarronadas de estética mafiosa.
Izquierditis, porque hablábamos de reforma agraria, de nacionalización de la banca, de erradicación del capitalismo.
Izquierditis, porque reivindicábamos al Ramiro [Ledesma Ramos] de siempre, el de La Conquista del Estado y el de ¿Fascismo en España? Porque reivindicábamos al José Antonio del Teatro de la Comedia, pero también al que nos avisa de los madrugadores.
Izquierditis… por tantas cosas. Estábamos muy enfermos, pero de ansias de justicia social y de sentimiento nacional.
Nuestros dirigentes, esos que decían ser los portavoces del nacional-sindicalismo, tenían ante tal enfermedad una heroica misión: encontrar un antídoto, un antídoto capaz de vencer tan temible enfermedad. Y lo encontraron: la expulsión o la marginación. Esa fue su solución.
No podían permitir que se acabara con su asilo político, su casa de ocio político, su justificación personal. En una palabra: su juguete.
Así fueron quemando, día a día, año tras año, a las futuras generaciones de nacional-sindicalistas. Así condujeron al nacional-sindicalismo a merced de la biología.
Y nos fuimos, como tantos otros lo hicieron antes y después. Les dejamos su Falange, esa Falange con pechos llenos de medallas y barrigas llenas de vino, de vino nacional, eso sí, con la imagen del caudillo Franco, ¡cómo no!
Y nosotros seguimos enfermos a sus ojos y a los de otros, luchando por lo mismo que Ramiro: por la conjugación de la idea nacional desde la idea social.
Si hoy AE habla del futuro de la Falange, es porque en la Falange de hoy se respiran nuevos aires. Aires libres, jóvenes y auténticos.
AE, sin querer entrometerse en la Falange, quiere trabajar con la Falange, con esta Falange que está saliendo de su letargo, con esta Falange que no tiene miedo a reivindicar lo que el franquismo y ciertos líderes falangistas silenciaron.
Seguimos, eso sí, con la izquierditis a cuestas, orgullosos de nuestra enfermedad. De una enfermedad que, sin embargo, nunca tuvimos. Ni antes ni ahora. Porque quienes estaban verdaderamente enfermos eran ellos. Porque interpretaban a la Falange a su antojo. Porque debajo de sus camisas azules sus poros despedían una derechitis aguda. Porque interpretaron al revés a Manuel Hedilla, e hicieron la Falange de las camisas sucias y la Falange carente de nobleza.
Adiós a la Falange de ayer, bienvenida la Falange de mañana, la construida con los buenos falangistas… los nacional-bolcheviques estamos con vosotros.
Hoy, AE, en éste 1º de abril, a 56 años de caer cautivo y desarmado el cuerpo doctrinal falangista, ayudamos a propagar estos nuevos aires y os damos la palabra…
Juan A. Llopart
Abril, 1995.


JORGE MIGUEL escribió
HOLA JUAN ANTONIO, PRIMERO QUIERO DECIRTE QUE POR TU FOTO Y TU APELLIDO CREO CONOCER A UN PARIENTE TUYO MUY CERCANO QUE VIVE EN UNA LINDA POBLACION DEL LITORAL TARRACONENSE, AUNQUE CREO QUE TENEIS DIFERENTES IDEAS, PERO DA IGUAL ESO ES OTRA HISTORIA.
JUAN ANTONIO, ME DECLARO JOSEANTONIANO ORTODOXO Y FUNDAMENTALISTA, COMO COMPRENDERAS, CONVENCIDO DE TODAS LAS DOCTRINAS SOCIALES Y HUMANAS DE NUESTRO “CESAR AUSENTE” Y A LA VEZ MUY PRESENTE, ASI COMO LAS DE RAMIRO Y ONESIMO, AGRADEZCO QUE PUBLIQUES TODO LO REFERENTE A VUESTRA OPCION POLITICA “ALTERNATIVA EUROPEA” ASI COMO COMO TODAS LAS CONCORDANCIAS QUE CONVERGEN CON LAS NUESTRAS.
RECIBE MI CORDIAL SALUDO
JORDI
Pablo Vázquez escribió
Juan A. Llopart
Me pareció muy interesante su planteo y da para pensar en evoluciones del pensamiento.
Soy argentino y no puedo dejara de comparar lo planteado con el peronismo, aunque el contexto histórico es diferente.
Muy valorable su aporte!
Saludos.
Pablo Vázquez
Francisco Viñuales escribió
Ante la evolución del Orden Mundial, existen un conglomerado de fuerzas divergentes, caóticas, en que la falta de claridad en los principios rectores, hace que no sea entendido el nacional sindicalismo en el contexto del siglo XXI, debido en cierto sentido a la adulteración de su ideología por el peso de la historia, en el que se ha desvirtuado la esencia primordial revolucionaria,para quedar relegado a objeto de estudio, o formas caducas,sin el sentido primigenio que fue el motivo originario de su nacimiento.
Te sere sincero,no puedo negar que los vínculos emocionales e ideológicos a FE,son lastres pesados que a veces condicionan.Pero no se puede vivir del pasado, sino aprender de él,y honrar el recuerdo de camaradas,y su entrega y sacrificio por sus ideales.
Más,es ya momento de que el gérmen vuelva a brotar de una tierra,hasta ahora desgraciadamente estéril,vacía en el sentido de acción política.Que ese gérmen se renueve en jovenes nacionales revolucionarios,en esta epóca,en este momento,ahora,
Dejar ya de vivir anclados en el pasado,como realidad museística histórica,y continuar la revolución pendiente.Nuestros camaradas caídos,no habrán muerto en vano,y daremos sentido a un propósito,a una idea,a un compromiso pendiente.
Saludos.
Francisco Viñuales
Racewar escribió
NAZBOL????
Racewar escribió
Con que Peronismo lo comparas con el de la 1ª o el de la 2º etapa, seria interesante que lo aclararas…